
Un hombre que paseaba por el Jardín Botánico desapareció de forma misteriosa. Simplemente se esfumó -así, de repente- frente a un centenar de testigos. Todas las personas interrogadas por la policía declararon que habían visto la escena con sus propios ojos (como si pudiera verse con ojos ajenos), afirmaron que el hombre se había desvanecido en el aire. Ni siquiera se podía determinar de quién se trataba, pues no había denuncias por familiares perdidos. Era como si nunca hubiera existido. Los diarios hablaron de alucinación colectiva, de abducción, de fantasmas. En la tele se volcaron muchas opiniones, se oyeron demasiadas hipótesis, pero nadie supo la verdad. Bueno, excepto yo, que -después de meditarlo- llegué a la conclusión de que ese personaje ya no me servía más para este relato.
Genial!!!!una historia que atrapa desde el principio hasta el final.Muy bueno!!Saludos,con tu permiso...aquí me quedo!!!!!
ResponderEliminarMe ha hecho sonreir, tienes muy buenas historias y algo sorprendentes.
ResponderEliminarYa he leído algunas.
Buen blog