21 de abril de 2011

Ex hombre sentado en silla que cruje

Mientras estoy aquí sentado, medito sobre todo lo que pudo haber sido y no fue, tan reiterativo, tan vulgar. Pienso también en cómo hacerles entender lo del dolor lacerante, que corre por mis venas como un torrente de lava que ellos intentan apagar con lágrimas de memantina. No quiero eso. Porque cuando al dolor le quitan el dolor, todo se vuelve algo horrorosamente neutro que punza como una aguja clavada en la carne. No quiero pensar, entonces levanto los ojos hacia el cielo y fijo mi mirada en una estrella a la que me aferro con desesperación. Esa estrella azulada y movediza parece un animalito feliz que me hace creer que mis ojos están allí arriba, clavados sobre esta cosa inerte y babeante en la que me he convertido, de brazos laxos y rodillas frías, abandonada en una silla desvencijada de mimbre que no deja de rechinar. Temo caerme, así que me agarro del libro desgajado que descansa sobre mi regazo. Pero de repente mis párpados me guillotinan la luz y, sorprendido, ahogo el grito que sube como un vómito; lo detengo en la garganta porque me da miedo pensar que no sé muy bien quién mira y quién es mirado… dónde están mis ojos. Aprieto los labios hasta dejarlos blancos para que no salga el menor gemido, porque aún quiero mantener un lazo con este montón de seres perversos e inútiles que, vestidos higiénicamente, pasan tan cerca de mi cuerpo y me miran y tuercen la cabeza y entrecierran los ojos y esbozan una sonrisa y sueltan un “poooobre, hoy lo veo mejor a Don Enrique”. No saben que por dentro todo sigue siendo tormento y caos, caos y oscuridad, oscuridad y dolor, dolor sin dolor. Quiero pararme para escapar y apenas consigo que se caiga el libro. Entonces viene otro de los asépticos y me dice, “Enrique, se le cayó el libro” y lo coloca sobre mis piernas, sobre este pantalón de lanilla a rayas que me raspa las rodillas. Y cuando intento sostener el libro, ya alguien me levanta del brazo y me lleva hacia otro lugar, hacia un gran salón donde otros ex hombres están embebiendo sus panes gomosos en té con leche que luego llevan a la boca, y todo el lugar se convierte en un gran concierto de sillas crujientes y voces guturales e inarticuladas… y todo vuelve a repetirse, una vez más, en este mazacote intemporal.

107 comentarios:

  1. Mis estimados amigos:

    Quiero agradecer todos los mails, mensajes en facebook y comentarios en este espacio por “Anotaciones… libro”, mi mejor forma de retribuirlos es seguir escribiendo.

    “Ex hombre…” está inspirado en La silla de Van Gogh.

    Para los que son religiosos, Felices Pascuas, para los que no (entre los que me cuento), a disfrutar de los huevos de chocolate.

    Ya les contaré algunas anécdotas.

    Un gran cariño para todos.
    Humberto.

    ResponderEliminar
  2. La paloma de la paz trae la serenidad a los corazones
    de aquellos que creen y una gran cantidad de luz que
    ilumina aquellos en que la fe es ciega.
    Te deseo paz y serenidad en esta Pascua santa.


    •Happy Easter, Feliz páscoa, Buona Pasqua, Joyeuses Pâques, ¡Felices Pascuas!.

    ~Charo Bustos~

    ResponderEliminar
  3. Humberto. gracias a vos por tanta literatura buena.
    Este es un texto muy triste, pero te mete en la mente de un hombre enfermo, es maravilloso!!
    Sabri

    ResponderEliminar
  4. Cuántos ex-hombres y ex-mujeres sentados en sillas que crujen o no siguen viviendo como si no existieran? Hasta que un día aparecen sus cuerpos inertes tirados en cualquier rincón de sus no-casas o de cualquier otro no-lugar, y entonces los "hombres y mujeres" se dan cuenta de que ni se habían enterado de que estaban allí, y ahora es cuando los observan y se preguntan que cómo es que podían estar así, o que cómo era siquiera que eran o estaban... Las sillas crujen pero hay demasiados oídos sordos.

    Biquiños!!!

    Por cierto, la foto actual del cabecero del blog no es Bs.As. ¿verdad? ¿puede ser algún lugar de alguna isla británica...?

    ResponderEliminar
  5. me encantó lo que publicaste!

    Felices Pascuas!

    ResponderEliminar
  6. hahaa humberto!!
    me encantó el relato, será así estar loco e inerte? a veces pienso en cómo sería, y me dan escalofríos! te admiro por como entraste en la vida de ese hombre, que quizás ni sepa de tu historia, pero en el fondo si está reflejado! xd
    Sobre tu libro WOOW! no he parado de leerlo! me encanta, he aprovechado cada tiempo libre para disfrutar de un cuento a la vez! porque cada uno deja ese mensaje que te hace refleccionar...
    Cuidate mucho! y Felices pascua! ojalá que recibas muchos huevitos! xd ejje...
    Beita :)

    ResponderEliminar
  7. Vertiginoso. Asi sentí el relato. Vertiginosa es la vida. Definitivamente no quiero ser un ex-hombre. En mayo, nos veremos. Felices huevos!

    ResponderEliminar
  8. Pufff!!! Tremendo post.
    Creo que tocaste un tema al que
    le tememos todos.
    El deterioro, el dejar de "SER" para afuera y seguir "SIENDO" dentro de nosotros.
    El miedo a perder la dignidad de disponer de nuestra vida. Linda, fea, genial o mediocre, pero NUESTRA.
    Impecable como siempre amigo!
    Nos vamos mañana por unos días, y no podía dejar de pasar por aquí y volverte a felicitar por el libro.
    Te dejo un beso enorme y nos estamos viendo a la vuelta.
    P/D: No te vayas a dar un atracón de chocolate, vale? :)

    ResponderEliminar
  9. Muy intenso tu relato, Humberto, de realidades escrito.
    Y con la maravillosa obra de Van Gogh,forman un complemento muy especial.

    Abrazos!

    ResponderEliminar
  10. Excelente relato!
    Gracias a vos y felicidades!
    Un beso

    ResponderEliminar
  11. Buenísimo tu cuento, como siempre, este tiene un dejo de amargo sabor a locura que a la vez que duele, asombra, asusta, enternece, y sobre todo invita a reflexionar si al final no deberíamos reflexionar tanto, si sólo se trata de un ex hombre y de una silla de Van Gogh...

    Abrazo! Mañana me entero sobre tu libro y veo dónde se lo puede comprar. Estaré en el evento.

    ResponderEliminar
  12. Excelente cuento como siempre, con un dejo amargo a locura, que duele, asombra, enternece y hace reflexionar, reflexionar que no debiéramos reflexionar tanto a ver si termino siendo una ex mujer (que en otro sentido ya soy jaja!!) y sólo por una silla... pero vale la pena! es la de Van Gogh...!!
    Mañana estoy en el evento y compro el libro. Beso. Melan.

    ResponderEliminar
  13. Hace poco alguien me dijo que era agnóstico. Y creo que eso es lo que soy, aunque cuesta meterse en una "clasificación". Pero jamás voy a ser fanática de nada, ni de una religión ni de un dios ni mucho menos de un político!!! Comeremos huevitos, los que podamos comprarlos...

    Humberto, conozco a Don Enrique, me lo hiciste conocer en unas líneas y es como si lo conociera de toda la vida. No a cualquier ex-hombre, sino a éste, al tuyo. Desde adentro, como vos lo intuiste. Desde su silla de paja, con pipa y tabaco. Me emocionaste. Papá fumaba en pipa y su silla sería de paja. Por suerte no llegó a ser un ex-hombre. Es excelente, Van Gogh te lo agradecería!

    ResponderEliminar
  14. Esa silla me llevó a Vincent desde el primer momento pero tu relato me desgarró el alma. para mí hoy es día de repensar y los huevos de chocolate para el domingo. Gracias Humberto por hacer que este día haya cumplido mi objetivo. Abrazo y mucha Paz para vos.

    ResponderEliminar
  15. la descripciòn de la decadencia de la carne y del espìritu es terrible , es magistral es verdadera;
    me pregunto si el alma de un hombre es la misma que fue en pasado...
    un abrazo y felicidades
    Blas

    ResponderEliminar
  16. Qué doloroso puede llegar a ser ése pensar lo que pudo ser y no ha sido que tan magistralmente relatas, tan doloroso, como poco recomendable ejercicio, pues depende de cómo, te puede hundir en la mayor de las miserias interiores.
    Saludos, y buenas fiestas. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  17. "lo que pudo haber sido y no fue", me ha remontado a Italo Calvino...

    amigo, este texto es muy fuerte y triste, descrito con la maestría que te es habitual.

    un abrazo, que disfrutes, como yo, de los huevos de Pascua!

    ResponderEliminar
  18. Realmente conmovedor. Has captado a la perfección esa atmósfera en la que un "ex hombre" está envuelto.
    Triste reflexión, pero muy sabia.

    Un saludo!

    ResponderEliminar
  19. Si de algo estoy completamente segura es que Vincent estaría fascinado de haber inspirado estas letras...
    Me encantó la definición del dolor sin dolor, cruda y real...

    Muy bueno Humber...

    Besote

    ResponderEliminar
  20. Siento decirlo pero soy una persona, como dices en tu relato"aseptica". Ese es mi trabajo, el cual intento realizar con todo mi amor.Perversa no soy, pero si me siento inutil muchas veces ya que no hay quién le gane la partida a la muerte, solo puedo procurar que se sientan cómodos, y que no les gane terreno el abandono personal y mental en el que se sumergen la mayoría de los seres humanos en esas circunstancias de su vida.Otras veces pienso que por lo menos acompaño en sus últimos momentos a personas que están solas y en ese momento tienen una mano amiga que les acompaña en ese trance.
    Reflexiones personales a parte, me ha encantado tu relato y creo que expresas muy bien el sentimiento del ex hombre como tú le llamas.
    Saludos

    ResponderEliminar
  21. Siempre me he preguntado si la mente se dará cuenta y es capaz de sentir, lo que pasa a su alrededor , la alegría o la tristeza, cuando veo a la gente que está ”ausente” en su mundo que te mira pero que no te ve. Que pensaran? Espero que realmente estén tan “perdidos” en su mundo que no sean capaces de darse cuenta de nada…si no seria terriblemente injusto y triste.
    Genialmente “loca” esta entrada. Un abrazo desde mi silencio. Esstrella

    ResponderEliminar
  22. Querida Rosa:
    Si lees en mi perfil, vas a descubrir que yo también soy un "aséptico" y tampoco soy "perverso", pero eso nada tiene que ver con la ficción del texto. No se trata de una crítica a nadie, sino de un hecho artístico... al menos eso intenté. Cada semana intento que no relacionen los textos con mi opinión o con la vida real, pero cada vez es más difícil.
    Por suerte, digamos, esta vez no han creído que era el "ex hombre" (no todavía).
    Muchas gracias por tu comentario.
    Humberto

    ResponderEliminar
  23. Solo tengo una palabra que expresa mi sentmiento hacia el protagonista "!Pobre!" Me apena de verdad...¿De dónde sacaste el nombre y porqué Enrique? ¿Tiene alguna explicación?
    Un beso, Humberto, te deseo éxitos con tu libro.

    ResponderEliminar
  24. Pat: Enrique fue el primer nombre que vino a mi mente... no, mentira, pensé dos antes, pero eran nombres de personas de suelen pasar por este espacio y tuve miedo de que pensaran que podía estar relacionado con ellos. ¿Has visto cómo es? Al menos esta vez nadie dijo "Humberto, deberías sentirte mejor en la clínica".
    Espero que ningún Enrique se sienta tocado.
    Besos.

    ResponderEliminar
  25. Lo he disfrutado Humberto!...
    Ficción y realidad, a veces la línea es tan delgada...
    Un fuerte abrazo!

    ResponderEliminar
  26. Muy buena y desgarradora descripción del dolor. Tu uso de las metáforas y del léxico es excelente.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  27. Perdona mis palabras, no me he sentido atacada personalmente, entiendo muy bien que es un relato y que es una licencia del autor.
    Solo quería expresar mi opinión sobre un trabajo que me encanta realizar.
    Sigo diciendo que tu relato es muy bueno.
    Seguire leyendote .
    Rosa

    ResponderEliminar
  28. Tremendo!! Qué bueno, Humberto, me heló el alma, sobre todo esta frase: "Porque cuando al dolor le quitan el dolor, todo se vuelve algo horrorosamente neutro..." Genial.


    Abrazo
    J&R

    ResponderEliminar
  29. Excelente! y que triste Humber... Me hace pensar en lo inevitable, en el abandono, la antesala, las veces que repasaran la muerte en sus mentes.. lo que no controlamos, el destino común, lo que hay que olvidar para poder vivir..
    Me encanto! Un abrazo grande!

    ResponderEliminar
  30. Hola Humberto! un placer saludarle y le felicito por su trabajo. Desgarrador relato este.

    Que pase unas Felices Pascuas.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  31. Hola, Humberto:

    Muchas gracias por pasarte por mi rincón de literatura :)
    Aquí vengo a devolverte la visita. ¡Y me he encontrado con un blog estupendo!
    Me gusta mucho como escribes :)

    Un saludo,


    El rincón de los sueños perdidos

    ResponderEliminar
  32. Todos vamos camino de ser ex-hombres o ex-mujeres... sentados en una silla mojando magdalenas en té con leche.
    Escalofriante relato.
    Un beso azul

    ResponderEliminar
  33. Solo se puede hablar de dolor si se conoce y cuando es permanente una oscuridad te persigue y te deja apartado de todo hasta de la vida.
    Pero el dolor que peor se puede soportar es el de ver a los tuyos sufrir por ti, sin saber que hacer, las demás personas pasan a tu lado y no entienden, no saben que pasa.

    Es un placer leerte, muchas gracias.

    Besines

    ResponderEliminar
  34. Hola Humberto :
    Siempre es grato venir a tu espacio y leer tu creatividad a flor de piel, esa foto bebiendo algo que no sé que es, inspira, y se me antojó también. Un beso felices días.

    ResponderEliminar
  35. Hola. entrè por recomendaciòn de un amigo, me parece un blog que desborda creatividad, leì varios cuentos y cada unos se destaca por la idea. no tengo blog, pero puedo pasar cada tanto.
    un abrazo amigo desde Uruguay.
    Andrès

    ResponderEliminar
  36. Sabrina Venturiniviernes, abril 22, 2011

    Me encantó el relato, en especial el el término "ex hombre" ¡Muy original!
    Ah, ¡¡¡felicitaciones por el libro!!!

    ResponderEliminar
  37. Enternecedor y a la vez amargo.
    Nos lleva a la locura y al asilo...
    Un besote.

    ResponderEliminar
  38. Hagamos encuentro!!!!!!

    Ponemos una fecha, tipo viernes 20 de mayo o el 13, dá lo mismo y comunicamos, el que puede y quiere que venga... Un lugar céntrico y no demasiado caro para que puedan venir todos los que quieran sin tener que pensar si pueden pagar o no, y listo!!!!!!

    ResponderEliminar
  39. Hola Humberto, cuantas sillas ha visto crugir! creo que este es nuestro destino: si llegamos ha oxidarnos tanto.
    Ha lo largo de la vida cuantas vezes nos hemos visto en esta silla,con las manos temblorosas cayendote la sopa de la cuchara,sondeado y con halor ha orina. El que ha sido orgulloso, sigue siendo orgulloso, el que ha sido humilde: sgue siendo humilde.
    Supongo que cada uno ya tendra su medida. Un abrazç

    ResponderEliminar
  40. Buenas Humberto! lo primero de todo, es un honor que hayas pasado por mi humilde blog y hayas dejado tu pluma allí, muchas gracias y es un placer tenerte como seguidor.
    Referente a tu texto "Ex-hombre..." quiero decirte que me emocionó leerlo porque debe de ser terrible esa situación cuando tu cuerpo no te obedece pero tu cabeza esta intacta. En seguida me he trasladado mediante tu escrito en un asilo, donde un montón de personas mayores son ex-hombres sentados en una silla que cruje... gente con historias preciosas, con vivencias extraordinarias, con altisimos conocimientos pero que pasan sus últimos días con la sensación de vacio. uffff
    Decirte Humberto que nuestra familia también es de chocolate,jeje.
    Por el momento no me llegó tu obra, en cuanto la reciba tranquilo que te informo, así tu puedes calcular lo que se tarda.
    Y bueno invitado quedas si vienes por España a mi casa, en Alicante.
    UN besazo y hasta tu próxima entrada. Cuidate!

    ResponderEliminar
  41. Profundo, tan sumamente real que asusta. Llegar a este punto en un ser es terrorífico y no se que será mejor si sentarse a esperar entre la cacofonía de los sonidos de iguales a tu alrededor o no llegar nunca.
    Besos

    ResponderEliminar
  42. Perdieron la razón temiendo perder el cuerpo sin darse cuenta que todo ya estaba perdido desde mucho antes.



    Saludos.

    ResponderEliminar
  43. A medida que iba leyendo, imaginaba la cara de Don Enrique. Quizás, en un futuro no muy lejano, vea algo así. El dolor propio no es bueno, pero es más soportable, al menos para mí, que el dolor ajeno. El que te hace sentir impotente, el que hace que te escondas para exprimir tus ojos, el que siempre nos rodea y muchas veces no sabemos o no queremos ver. El dolor más real. Aquel que sangra sin manchar....

    Gran relato Humberto!

    ResponderEliminar
  44. Siempre logras captar nuestra atención.

    Una persona que está en ese estado, pienso yo, que el mundo gira a su alrededor sin que le perturbe absolutamente nada.

    Abrazos

    ResponderEliminar
  45. El concepto de ex hombre me parece algo genial. Pocas cosas hay mas tristes. Y Van Gogh... y tu texto... muy linda combinación amigo Dib. Un abrazo!

    ResponderEliminar
  46. Siempre es un placer pasar a leerte,
    disculpa la ausencia,
    deseo tengas unas felices fiestas.
    un abrazo.

    ResponderEliminar
  47. Estimado Humberto.
    Paso a dejarle mi abrazo y mis mejores deseos para estos días.
    Gracias por compartir su interesante texto.
    Carmendy

    ResponderEliminar
  48. Estoy llorando es que el hombre que amè va a ser papà y en definitiva fue una de mis deciciones no verlo nunca màs no escucharlo no hablarle y hacer cada uno sus vidas sòlo que èl si supo como y yo no. Y ahora pienso me robaron una parte de la vida o no? al fin y al cabo dicen que el amor verdadero es sòlo uno :/

    ResponderEliminar
  49. Hola Humberto.
    Felicidades por tu nueva obra, que tenga una luz que alumbre y ayude a disfrutar de su lectura.
    En cuanto al "Ex hombre..." Creo que es tan real que nos sucede a diario, tal vez, no en su totalidad pero ya sabemos que nada es completo, somos mitades. Comparto esa parte individualidad que nunca podemos hacer partícipe a los demás y son esos momemntos cuando los Enriques del mundo, nos sentimos solos con nuestras cuitas o sensaciones , a veces, tan reales que - valga la dedundancia- arañan la realidad.

    Enhorabuena Humberto, muchos éxitos para ti, pero sigue contando lo que pase por tu mente. Te leemos.

    Un abrazo.

    Aloe.

    ResponderEliminar
  50. Humberto, me ha encantado y me ha dolido hasta el alma, cuando hasta el libro se le ha cido.
    Miedo me da solo de pensarlo, que un día pueda ser la ex-mujer.
    Cuando estamos bien parece que a nosotros nunca nos van a pasar esas cosas.Que mentira mas grande, esta vida es una loteria , si te toca el boleto equivocado...... te ha tocado.
    BESOS

    ResponderEliminar
  51. Increible como nos llevas en este relato....
    un abrazo

    ResponderEliminar
  52. Es tan duro este relato y tan real al mismo tiempo. Cuantas personas sufren esa realidad horrorosa, sin tomar conciencia que todos y en su momento..no vamos a poder sostener ese libro.
    Cariños Humberto.

    ResponderEliminar
  53. ¿Qué peor cárcel que la de uno mismo?
    Tremendo texto, Humberto, y como siempre, de perfecta factura.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  54. Humberto.
    Es un relato de extremo realismo. Hay ciertas cosas que hay que tocar con cuidado, la vejez, la muerte, pero vos lo hacés con las palabras del profesional y del escritor unidas en una sola persona.
    Te mando un besote. Caro

    ResponderEliminar
  55. cada dia sorprendes más con tus textos enhorabuena

    ResponderEliminar
  56. Pobre D. Enrique, por dentro atormentado, por fuera a la vista de todos decrépito y desvalido. Parece la vejez o enfermedad hecha pesadilla. Esperemos que con nosotros sea benévola la decadencia.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  57. Si a ese dolor le quitan el dolor, él no podrá sentir, ese es el miedo que implantan las prácticas neuropastillas como las menciono en AMIGO ALEMÁN publicado en http://enfugayremolino.blogspot.com/search/label/x%20PSIQUIS%20Alzheimer%20Atenci%C3%B3n%20Dispersa%20Anorexia
    No es un ex hombre, es el resto del hombre que quieren ver y al que ponen de rodillas y degradan haciéndolo objeto. Disfrazan de casas de retiro a los depósitos de ancianos que, en la mayoría de los casos en Argentina son la sala de parto de la morgue, elegida por los parientes cercanos,léase herederos.
    Todos miran para otro lado, entonces,escribí En silencio... http://enfugayremolino.blogspot.com/2011/02/en-silencio-el-dolor-de-un-padre.html
    SALUDOS

    ResponderEliminar
  58. Tuve ganas y me pase por acá
    saludos desde España
    Humberto

    ResponderEliminar
  59. El tiempo hace de todo ser un EX...
    La vida se convierte en EX...
    El presente se pierde también en un EX...
    Todo es así excepto la belleza, que cambia de lugar y de luz pero persiste aún en alguna sombra de la mente del ex hombre sentado en la silla que cruje.
    Un gustazo leerte, hombre ocupadísimo y delicioso.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  60. Bueno este relato a mi personalmente me produce tristeza y sentimiento de soledad....pero como siempre admiro tu forma de relatar y escribir...nunca hablas de tus premios literarios...un abrazo..fus

    ResponderEliminar
  61. Muitas vezes a ficção se mistura com a realidade e a nossa mente se embaralha com alegrias e tristezas que nem sabemos de onde vêm. Ou pensamos que não temos consciência.
    Como é fenomenal o seu talento com as palavras... um texto que encanta, apesar do conteúdo um pouco triste.

    Um beijo enorme, Humberto.
    E vida, muita vida!

    ( ),,( )
    (=':'=)
    (,,)♥(,,)

    ResponderEliminar
  62. Hola me gusta tu blog, muy interesante.Te sigo.Saludos.

    ResponderEliminar
  63. Muy hermosa entrada, me ha encantado. Felices fiestas y delicioso el chocolate. Un abrazo, amigo.

    ResponderEliminar
  64. Un relato triste pero tan bueno como todos. Hoy en una de esas grandes librerias de Madrid ojeaba un libro de cuentos en tres lineas y pense en encontrar algún día tus cuentos en esos estantes.
    Espero que sea pronto.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  65. Duras palabras para un retrato no sé si de la enfermedad o de la vejez o de ambas cosas. Debe ser difícil adivinar cómo se debe sentir el que camina entre la vida y la muerte. Gran escrito.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  66. La inspiración pasa desde unos a otros. Es genial sentir el arte de unos para crear el propio.

    Me ha gustado el texto. Un gran abrazo Humberto. Sí, he vuelto a esto de los Blogs... estoy preparando algo un tanto especial.

    ResponderEliminar
  67. hay caray... cuando al dolor le quitan el dolor, pero no creo que lo que yo pueda opinar aquí es importante, este blog me sorprendió desde que lo abrí y entonces vi tal cualidad, tu imagen en pantalla espectacular, sobre el nihilismo, me reí un poco y de pronto todas esas palabras, que me gustan y me causaron introspección, quizá sea una más que leeran tus palabras, pero... me gusta.

    =)

    Saludos y mucho gusto.

    ResponderEliminar
  68. La vejez desgarra por dentro, sobre todo si eres consciente de ella.
    Qué buena entrada, qué real, casi pude ver a Enrique.
    Besos Humberto.

    ResponderEliminar
  69. Ay que dolor de corazón al leer hoy tu texto, me da lástima ese ex-hombre, yo creo que no deberían existir esos ex-hombres, esta sociedad debería hacer que jamás se perdiera la dignidad y no se sintiera ese dolor..., tenemos adelantos solo necesitamos colocarlos donde el ser humano más lo necesita.

    Besitos.

    ResponderEliminar
  70. Estupendo post el que nos has dejado. Un placer haberme pasado por tu casa.

    Saludos y un abrazo.

    ResponderEliminar
  71. cuando al dolor le quitan el dolor, todo se vuelve algo horrorosamente neutro.

    El dolor nos recuerda que aún estamos aquí, aunque solo lo sepamos nosotros, aunque para los demás sólos seamos un bulto que mover de una sala a otra.

    Me llegaron tus palabras, me rompe pensar en tantos hombres y mujeres sentados en otras sillas, pero igualemente atrapados en cuerpos dolientes y almas desoladas.

    ResponderEliminar
  72. Trepidante y circular microrrelato. Hay libros pretenciosos que no consiguen expresar tanto, Te felicito.

    ResponderEliminar
  73. Mi estimado Humberto: Esta semana has subido un texto hombre, pues, que a todos nos afecta, ya que algún día correremos el riesgo de ser ex hombres. Oye, espero que nuestra vida nos ayude a no llegar a ese punto.
    Dolió, tío, te lo aseguro.
    Un abrazo desde Madrid.
    Pedro.

    ResponderEliminar
  74. Esa imagen en que se agarra del libro desgajado que descansa en su regazo es realmente impresionante.
    Terrible imagen.
    Me ha impactado.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  75. Hola: los relatos en este sitio son excelentes pero me parece que todo está armado SOLO para los que tienen blogs, yo no poseo blog pero me gusta la buena literatura. Creo que deberías ampliar tus miras para los otros lectores.

    ResponderEliminar
  76. Realmente, tendemos a situarnos en la mente y en el sentir de ciertos "desvalidos", más bien como válvula de escape, ya que solo ellos pueden saber lo que por sus mentes y sentimientos concierne. Interpretaciones de miradas perdidas, de gestos cansinos, de vidas agotadas a destiempo permaneciendo el cuerpo presente. Símbolo de lo material. Nos situamos en su interior como entreno a un futuro incierto. El peor de los horrores, el de la pérdida del pensamiento.
    Un saludo Humberto. Seguiré leyendo con calma. Un gran blog, parece. Con muchos seguidores y comentarios. Síntoma de calidad (aunque no siempre vaya a la par)

    ResponderEliminar
  77. esta asturiana admiradora te da infinitas gracias por concedernos el honor de ser testigos de tus bellisimas, profundas y sublimes letras nacidas de un alma magna y sensible de escritor y poeta, un besin muy muy grande.

    ResponderEliminar
  78. Ex hombres y sillas al unísono, meditaciones en el aire y una carga difícilmente soportable. Un duro final. Sin duda en este relato te has superado. Para mí de todos los que he leído, este es tu mejor relato.
    un abrazo

    ResponderEliminar
  79. Humberto, hoy he entrado a este blog a través de tu entrada en el blog de mi amigo Cormorán (foto-relatos). Yo garabateo poemas, o eso intento, pero me encantan tus últimos microrrelatos (de momento no he leído más...). Un placer saludarte.

    ResponderEliminar
  80. Un buen relato para un buen cuadro.
    Son muchos los que, aunque están vivos, no viven.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  81. Aupa Humberto!
    gran gran relato!!
    por cierto, para decirte esto, he tenido que bajar mucho, no es que tengas muchos comentarios, sino que además son muy largos!! jajaja
    Un abrazo!!

    ResponderEliminar
  82. Me gustó mucho el relato :) Las sensaciones que transmite (a mí, por ejemplo, me provocó un... ¿cómo decirlo? ¿pánico? no sabría definirlo) y cómo está escrito :)!

    Me gustó, aunque el hombre me dio bastante pena u_u

    ResponderEliminar
  83. A mí también me ha encantado tu blog, gracias por leer el mío. Ser escritor es uno de mis sueños, y es lo que me inspira siempre para intentar escribir un poquillo. Por cierto, ¿de verdad eres neuropsicólogo? Estudio Psicología y esa es precisamente la rama que quiero estudiar al terminar :)

    El relato me ha tocado un poco, porque hace un par de semana tuve que estar un par de noches en el hospital también :S

    Saludos!

    ResponderEliminar
  84. todos nos convertiremos en exhombres, tarde o temprano pasaremos al estado vegetal, en el que alguno ya se encuentra y no lo sabe

    ResponderEliminar
  85. Desde mi archivo, quiero expresar mis más sinceros augurios de felices pascuas.-

    Thony caro.-

    ResponderEliminar
  86. (Medito sobre todo lo que pudo haber sido y no fue) Mi pan de cada día...
    Grande, grande todo lo que he encontrado aquí.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  87. Vuelvo para volver sobre un solo punto, te dije que me hiciste conocer a Don Enrique como vos lo intuiste. Intuir según el diccionario es: "Percibir íntima e instantáneamente una idea o verdad, tal como si se la tuviera a la vista".
    Yo me pregunto cómo hacés para percibirlo y transmitirlo de esta manera. Alguien dijo que es tu mejor relato, puede ser. Hay otros también increíbles como Na Vandru y muchos más. Pero éste es de los que van directo a los sentimientos, de los que te hacen meter adentro, muy adentro, no sé bien dónde.

    ResponderEliminar
  88. Paseando con la brisa
    rozando la verdad, sin prisa

    Con mis sueños a cuestas pero no indecisa
    he tejido una previa nota como misiva

    Invitándote a mi evento sin cortapisa
    como el fluir del agua que hoy avisa

    Usando pocas palabras: y siendo concisa,
    tres años a tu lado abrazando una sonrisa...

    ...esperando tu llegada llena de dicha
    para brindar y besarte de esta guisa...

    ~~~~~~~~~~~~

    Unida a cada uno de vosotros festejo esta semana el 3º cumple-blog, de La gata coqueta
    que tantas alegrías, satisfacciones e increíbles amistades me ha llegado a descubrir.

    Lo que si es obvio, que sin tu apoyo nunca podría haber conseguido abrazar estos tres años de sueños hechos realidad e impresionantes sorpresas, cuando las cosas no eran un vergel de alegría para mi, y gracias a la amabilidad y cordialidad recibida hoy sigo sonriendo a la vida estando en deuda de continuo con todos...

    Hoy también se suman a la fiesta las demás bitácoras; Los amores de la gata coqueta, Mis caricias del alma y Cucadas virtuales y en ellas te he dejado dos regalos al final de los post, relacionados con el evento, los puedes copiar de cualquier blog porque se repiten, espero sean de tú al menos agrado; ya me comentarás algo.

    El beso de despedida hoy allí te espera...en La gata coqueta..

    María del Carmen

    ResponderEliminar
  89. El hombre que mira las estrellas y tiene miedo de ser mirado, todos en algún momento de nuestra vida, tenemos miedo...

    Saludos

    ResponderEliminar
  90. Hola Humberto, excelente y desgarrador. Si bien tus relatos son de ficción, también son un reflejo de la vida real y has logrado hacernos ver a través de la mente de Enrique. Triste tal vez para nosotros, el enfermo se dará cuenta?.
    Buena Semana!
    Besos

    ResponderEliminar
  91. Al final nos convertimos como la silla desvencijada... terminamos con los huesos crujiendo.
    Te dejo muchos saludos.

    ResponderEliminar
  92. Muchísimas gracias por visitarme y por tu comentario Humberto, siempre es un placer, la verdad es que tu blog también me ha gustado mucho, me encanta este tipo de lectura, voy a seguirlo desde hoy semana a semana, un saludo!!!

    Jorge Maseda

    ResponderEliminar
  93. Gracias por pasarte por mi blog, y por comentar. Me ha gustado tu forma de narrar, es cuanto menos, curiosa. Te iré leyendo. Saludos.

    ResponderEliminar
  94. Humberto, que duro es ser artista,¿ verdad ?

    Me has emocionado, maestro.

    ResponderEliminar
  95. Hola. Una pequeña dosis de humor con lo del nombre del protagonista del relato...jaja. Hiciste bien en desechar toda semejanza.
    Se vive, si, puede una imaginarse al pobre señor. Tal vez fue un hombre sensible,que tuvo sus ilusiones y al que la vida no le deparó muchas satisfacciones. Tal vez el misterio de un suceso grave en su historial...
    En fin, que este relato no desmerece de los demás. Un saludo.

    ResponderEliminar
  96. Un estupendo relato, triste, desgarrador, pero muy humano.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  97. No se me ocurren muchas variantes de impotencia que sean tan terribles como esta que describes, querer hacer, seguir soñando, y depender de todos para todo, terrible futuro, uno que nadie quisiera.

    Muy bien descrito, Humberto, un abrazo para ti y buena semana!

    ResponderEliminar
  98. Humberto, la manera en la que escribes es como si tú mismo supieras lo que es vivir así, con tus palabras me llevas a imaginar lo que tantas personas llegan o llegaron a sentir, y es impactante.

    saludos

    ResponderEliminar
  99. Me habría gustado decir más
    pero tus numeros son mucho para mi.
    Son como el anonimato.


    AOC.

    ResponderEliminar
  100. Hola Humberto, muchas gracias por pasarte por mi blog y quedarte, encantada de conocerte.

    Me ha gustado mucho lo que he leído, así que también me quedo y te iré visitando.

    Saludos,
    Bet

    ResponderEliminar
  101. Llego por casualidad como todo en la vida a tu página, blog o como queramos llamarlo y me encuentro a un escritor que me gusta. He leido varios de tus post, capítulos o apartados...como diablos queramos entenderlo y me arrastra lo que escribes...motivo por el que te incorporo en mi blog a ese punto en el que cada vez que publiques te encuentre para leerte...Creo que eso satisfará tu vanidad de escritor...porque todos los que emborronamos papeles o pantallas, tenemos un punto de vanidad, injustificado, pero cierto...Un fuerte abrazo desde la vieja españa de -azpeitia-

    ResponderEliminar
  102. Impresionante relato amigo, crudo y realista...
    Siempre un placer visitarte...

    Tienes un regalo en mi blog…

    Muackss!! ;-)

    ResponderEliminar
  103. No me imaginé a un loco, sino a un viejo. Después lo descarté porque cuando estemos viejos la naturaleza compasiva impedirá tanta claridad en los pensamientos.Sea viejo o sea enfermo, igual sigue siendo un hombre, no le quitemos esa dignidad. Quiero creer que la vejez y la enfermedad no nos hacen indignos, solamente confirman que somos humanos.
    Un relato muy bueno, como lo son todos los tuyos. Un gran abrazo.

    ResponderEliminar
  104. Me hacés pensar y eso no es bueno.
    Le hago quiebre de cintura a la reflexión, doblo en una esquina oscura y me la vengo a encontrar por acá? y encima de la mano de la emoción, no es justo!
    Un abrazo!

    ResponderEliminar
  105. Hola Humberto, ya te sigo. Que blog tan magnífico que tienes. Te felicito. GRACIAS por seguir tmabién mi blog. Te invito a otro que tengo con el nombre de Magica Hilda, en ese tengo puestos, mis poemas y relato. Se llama magicahilda.blogspot.com. Ah, también me he hecho seguidora tuya con ese perfil, me veras por una muñequita pelirroja. Un cordial saludo.

    ResponderEliminar

Cualquier comentario será bienvenido, hasta puedes insultar gratuitamente, ¿o encima quieres que te pague?